Una guía emocional (no oficial) para sobrevivir cuando estás en modo “no sé, estoy cansada”.

Qué hacer cuando no esperas nada… y aun así la vida te exige seguir.
Cuando la esperanzay pesa demasiado
Qué hacer cuando no esperas nada”
Hay momentos en los que la vida se siente como un paisaje detenido.
Todo sigue, pero tú no.
No sabes qué quieres, ni hacia dónde vas, ni por qué te pesa tanto existir últimamente.
Y está bien.
No todos los capítulos necesitan grandes giros ni revelaciones profundas.
A veces, el acto más honesto es reconocer:
“No espero nada. Estoy cansada.”
Este espacio no viene a darte fórmulas mágicas.
Viene a recordarte que incluso en esa quietud, tú sigues siendo suficiente.
Que hay un ritmo en tu cansancio, y que dentro de ti hay un lugar
que aún guarda luz, aunque lo hayas olvidado.
No estás rota. No estás fallando.
Solo estás atravesando ese terreno donde no se espera nada…
pero igual se sigue.
La vida sin expectativas
No necesitas tenerlo todo resuelto para estar aquí.
No necesitas motivación, ni energía, ni grandes planes.
Solo necesitas admitir que estás cansada…
y que aun así, no te has rendido.
Este espacio es una pausa. Una tregua.
Un lugar donde respirar sin sentirse juzgada.

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